lunes, 4 de julio de 2011

Cuéntame un cuento

El sector editorial español se sitúa entre los cinco más importantes del mundo en relación a su facturación. Existen auténticos holding empresariales ligados a esta actividad. El Estado y otras Administraciones Públicas subvencionan ediciones de difícil colocación en el mercado de consumo. Y sin embargo en España se lee poco y mal. Países como Dinamarca o Suecia disponen de un sistema bibliotecario capaz de proveer de más de 15 libros por habitante y año. En nuestro país no alcanzamos los cuatro libros por habitante y año en las bibliotecas públicas.


Pero la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) se queja de un descenso del 7% en la venta de libros con el que han conseguido una paupérrima cifra de ventas de 2.890,80 millones de euros,vamos, un ridículo medio billón (con be) de las antiguas pesetas. Pero a mi no me salen las cuentas a pesar de la ridiculez de la cifra (pobrecitos). Si divides dos mil ochocientos noventa millones entre 50 millones de españoles (incluidos los bebés de teta y los anciandos con cataratas) te da...57 euros por cada españolito de a pie en gastos librarios por año. Todo esto sin contar con el mercado de e-books que la FGEE admite que ha duplicado sus ventas hasta los 70 millones de euros. Sabiendo que existe gente que todavía no se gasta ni un euro anual en libros, significa que hay gente que se gasta más de 100 (¿dónde están esos derrochadores?). No obstante, mi experiencia me dice que la media puede andar por los cuatro libros al año, esto es algo menos de cien euros.



Lo que pasa es que aquí entra también todo el Mercado (con mayúscula) de los libros de texto escolares y universitarios, las ediciones subvencionadas, los "artistas" de renombre a los que hay que publicarles sí o sí, los ministros y famosetes con ínfulas de escribientes y otro variopinto ganado que se mueve por los palacios de la letra impresa. Pero he aquí que este año ha sido el annus horribilis de la edición en España y tanto es así que el presidente de la FGEE ha lamentado plañideramente el "empobrecimiento cultural" de la sociedad española (algo tendrá que ver en esto algunas cadenas de TV que forman parte del holding de empresas de las que forman parte algunos de sus asociados) que, según él mismo, está "tocada de muerte" (eran las cinco de la tarde...) al no considerar el "valor intangible" del libro y la cultura (bueno, intangible para el que lee no para ellos que editan).



Ante estos lamentos y augurios de mala fortuna no puedo sino quedarme atónito pues la FGEE fue una de las promotoras e instigadoras del famoso "canon por préstamo" en las bibliotecas públicas lo que supone detraer de los presupuestos de estas entidades culturales un buen mordisco destinado a pagar los derechos de propiedad intelectual de un modo tan arbitrario que se paga el mismo porcentaje por el último Premio Planeta que por La cartuja de Parma. Entonces, cuando de sacar tajada se trataba, nadie de la FGEE habló de "empobrecimiento cultural" o de "valor intangible" quizá porque entonces se trataba de "enriquecimiento personal" y del "valor tangible" que encierra el dinero. Así que no me cuenten cuentos, por favor.

viernes, 1 de julio de 2011

Cazadores cazados

Si es que algunos (muchos) ya veníamos avisándolo desde hacía tiempo y es que no era muy normal el modo de proceder de estos señores y señoras encumbrados en el Olimpo de la gestión de los derechos de los demás. Es que no es muy normal que nadie gestione tus derechos o ¿sería normal que un organismo gestionara tu derecho a la libertad de expresión o tu derecho a sindicarte? No, no sería muy normal a pesar de que estuviera regulado por ley (la USA PATRIOT Act también es una ley) y consentido por algunos de los propietarios de esos derechos.

Muchos (no todos) nos quedábamos a cuadros cuando leíamos noticias de que la SGAE había denunciado a un pueblo por la representación de no sé qué obra (aunque fuese una adaptación y por tanto no la original), a un bar por poner no sé qué música (aunque la hubiera grabado en su casa el dueño del bar con su cuñado en plan chirigota), a una boda por la música de la barra libre (aunque se hubiesen colado sin invitación en un acto privado) y otros miles de ejemplos que te quitaban hasta las ganas de silbar. No entendíamos tampoco cuál era el sistema de reparto de las cuotas pagadas a esta sociedad ni si se tenían en cuenta el número de reproducciones, emisiones o representaciones para tal reparto ni si se detraían de esas cuotas el porcentaje de obras carentes de derechos o de dominio público ni si existía algún tipo de acuerdo con otras sociedades de gestión de derechos de propiedad intelectual del extranjero para el abono de las cuotas correspondientes a auotres extranjeros. Así que no sabíamos si a Alejandro Sanz o a Bisbal le pagaban más que a Melendi ni si la cuota correspondiente a la reproducción de la Traviata se la llevaban al cementerio de Milán a Verdi ni si Teddy Bautista se desplazaba directamente a las calles de Harlem para darle la pasta a los raperos neoyorquinos (show me the money, man!!)

Y es que el oscurantismo, las acciones propias de la Gestapo y las tropelías varias realizadas por la SGAE tenían a unos indignados y a otros con el corazón en un puño. Los primeros sólo llevabábamos música en el coche, los segundos tenían negocios que vivían en parte de la música. Y claro, todas estas artes siempre tienen algo oculto, algo que no termina de cuadrar, algo, al menos, sospechoso. Y así ha pasado que hoy la Guardia Civil ha registrdo la sede de la SGAE en Madrid y va a poner a Teddy Bautista a disposición judicial. No cabía otro fin.

Pero de cualquier forma, y a pesar del resultado de la investigación que la Fiscalía Anticorrupción va a poner en marcha por apropiación indebida (irónica acusación a quien gestiona derecho de propiedad) y desvío de fondos, lo que queda meridianamente claro, al menos a mi juicio, es lo inapropiado de este tipo de entidades para gestionar los derechos de sus asociados. Yo no digo que no deba haber control sobre el uso de las obras intelectuales de los autores y creo que como yo, salvo excepciones de los revientacabinas de siempre, la mayoría entiende que hay que proteger las creaciones de los autores, pero lo que tiene guasa es que aquellos que se erigieron en defensores de estos derechos vayan a ser juzgados ahora por lucrarse con los mismos. Hombre yo no soy autor. Lo más que escribo es en este blog y poco más y además permito que se me copie y recopie porque no vivo de ello. Pero si lo fuera, si viviera de mis creaciones, lo que tengo claro es que jamás me fiaría de entidades como la SGAE y de personajes como el Sr. Bautista.