Pero la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) se queja de un descenso del 7% en la venta de libros con el que han conseguido una paupérrima cifra de ventas de 2.890,80 millones de euros,vamos, un ridículo medio billón (con be) de las antiguas pesetas. Pero a mi no me salen las cuentas a pesar de la ridiculez de la cifra (pobrecitos). Si divides dos mil ochocientos noventa millones entre 50 millones de españoles (incluidos los bebés de teta y los anciandos con cataratas) te da...57 euros por cada españolito de a pie en gastos librarios por año. Todo esto sin contar con el mercado de e-books que la FGEE admite que ha duplicado sus ventas hasta los 70 millones de euros. Sabiendo que existe gente que todavía no se gasta ni un euro anual en libros, significa que hay gente que se gasta más de 100 (¿dónde están esos derrochadores?). No obstante, mi experiencia me dice que la media puede andar por los cuatro libros al año, esto es algo menos de cien euros.
Lo que pasa es que aquí entra también todo el Mercado (con mayúscula) de los libros de texto escolares y universitarios, las ediciones subvencionadas, los "artistas" de renombre a los que hay que publicarles sí o sí, los ministros y famosetes con ínfulas de escribientes y otro variopinto ganado que se mueve por los palacios de la letra impresa. Pero he aquí que este año ha sido el annus horribilis de la edición en España y tanto es así que el presidente de la FGEE ha lamentado plañideramente el "empobrecimiento cultural" de la sociedad española (algo tendrá que ver en esto algunas cadenas de TV que forman parte del holding de empresas de las que forman parte algunos de sus asociados) que, según él mismo, está "tocada de muerte" (eran las cinco de la tarde...) al no considerar el "valor intangible" del libro y la cultura (bueno, intangible para el que lee no para ellos que editan).
Ante estos lamentos y augurios de mala fortuna no puedo sino quedarme atónito pues la FGEE fue una de las promotoras e instigadoras del famoso "canon por préstamo" en las bibliotecas públicas lo que supone detraer de los presupuestos de estas entidades culturales un buen mordisco destinado a pagar los derechos de propiedad intelectual de un modo tan arbitrario que se paga el mismo porcentaje por el último Premio Planeta que por La cartuja de Parma. Entonces, cuando de sacar tajada se trataba, nadie de la FGEE habló de "empobrecimiento cultural" o de "valor intangible" quizá porque entonces se trataba de "enriquecimiento personal" y del "valor tangible" que encierra el dinero. Así que no me cuenten cuentos, por favor.