martes, 21 de diciembre de 2010

Cinismo

Que el político es una rara avis con tendencia a hacer justo lo contrario de lo que dice es algo que estos días, aunque lo sospechábamos, nos ha enseñado wikileaks. Que además esta nueva casta no suele predicar con el ejemplo también es algo harto comprobado. Pero el nivel de cinismo al que son capaces de llegar es a lo que no consigo acostumbrarme por mucho que me lo demuestren a diario.

Los cargos políticos de la Diputación de Alicante salieron a los medios en junio de 2010 diciendo que, en solidaridad con los recortes salariales decretados para los funcionarios, ellos se iban a bajar su sueldo en un 10%. Muchos se quedaron boquiabiertos ante tal muestra de empatía y se rindieron aún más a sus encantos que ya eran muchos. Cantando todos el "que buenos son los padres escolapios...", los cortesanos se decían a sí mismos que, en el fondo, los políticos sí velan por nosotros, sí nos representan y prueba de ello es que, sin afectarles el decreto de recortes ellos se han bajado su sueldo. Sin embargo, ajajá, había gato encerrado. Según ABC, los políticos de la Dipu, antes de hacerse ese recorte hicieron otra cosa aunque más de tapadillo. Descongelaron sus sueldos que estaban congelados por acuerdo desde 2008. Esta descongelación hizo crecer automaticamente sus retribuciones y después, y sólo después, anunciaron su rebaja del 10%. Además, al dejar sin efecto la congelación de sus salarios ya tienen carta blanca para subírselo cuando y como quieran. ¿Empatía?¿Solidaridad?¿Recortes? Más bien otro corte de mangas a los ciudadanos. Y van unos cuantos.

Y es que el cinismo es en política lo mismo que las raquetas en el tenis. Si no tienes no puedes practicarlo. Así, amparados en este cinismo consustancial se debate en el Congreso una Reforma de las pensiones que, entre otras muchas cosas, pretende el aumento de los años de cotización necesarios para poder recibir la pensión y el aumento de la edad de jubilación. Ahora, antes de la aprobación de esta reforma, un trabajador o trabajadora tiene que cotizar un mínimo de 15 años para tener derecho a una pensión que es, en este caso, el 50% de su base de cotización. Para cobrar el 100% de esa base es necesario haber cotizado durante 35 años y haber cumplido los 65. Estos son los valores que quieren aumentar: mayor número de años de cotización y aumento de la edad legal de jubilación. Sin embargo Sus Señorías (señoritingos, más bien) resulta que sólo necesitan 7 años de cotización en su régimen de diputados y senadores para llegar al 80% de su base de cotización y 12 años para tener una pensión del 100%. Es decir, que un albañil o una dependienta del Carrefour tienen que pringar en sus curros miserables durante tres veces más años que un diputado que la mayor parte de su vida laboral sigue órdenes de partido y se dedica a pulsar el botón adecuado en las votaciones y eso cuando va y no está haciéndose un cafelito en el bareto del Congreso.

Para nosotros está el Pacto de Toledo para ellos el de las Caimán.

jueves, 14 de octubre de 2010

Paternalismo

Últimamente escucho mucho aquello de que un político debe tomar decisiones valientes o dolorosas incluso en contra o, al menos, soslayando sus principios ideológicos en favor del bien general y ante situaciones de especial gravedad. Hay ejemplos muy recientes que demuestran cómo esto es así. Basta hablar de reformas laborales, de recortes salariales, de aumento de la edad de cotización, de mociones de censura a favor de cualquier signo político, etc.

Esto, a mi juicio, no es democracia es paternalismo. Es lo mismo que hace un padre con sus hijos menores cuando toma decisiones que no espera que comprendan pero que entiende que tiene que tomar por el bien futuro de su educación y su adecuación al entorno social en el que se tendrán que desenvolver cuando crezcan. Un padre no espera que su hijo menor entienda que después de jugar tiene que recoger todo los juguetes que ha sacado del baúl, ni espera acuerdo mutuo con sus hijos cuando impone unos horarios y una disciplina o cuando aplica un castigo por incumplir las normas establecidas. Todo lo hace por el bien general de sus hijos y en espera de que estas decisiones inculquen unos principios básicos en estos niños que sirvan de base a su forma de ser adulta. Pero es que la familia no es, en esencia, una democracia ni debe serlo.

La democracia, en mi opinión, además de permitirme a mi, persona adulta no niño sin experiencia, expresar mi voluntad política un domingo de cada cuatro años, me permite también equivocarme, reflexionar y rectificar. El político sólo es nuestro representante, es la persona que hemos elegido para que haga cumplir nuestras voluntades colectivas con los aciertos y los errores que esto conlleve. No le hemos dado el título de padre y esperamos que no nos trate como párvulos ignorantes que deben ser dirigidos por las abruptas sendas de la existencia. Esperamos que no nos lleven, por nuestro bien, a guerras que no hemos decidido librar ni nos decrete reformas laborales no consensuadas ni recortes salariales injustos y de escasa eficacia. Esperamos que no nos hablen de modo ambiguo y críptico sin que nos den la información adecuada para ejercer una democracia plena y responsable. En definitiva, esperamos que cuenten con nosotros como lo que son, nuestros representantes, no nuestros padres.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Curioso

Curioso es esto de que el partido que protege el capital por principios se erija en el partido de los trabajadores y que el partido de los trabajadores meta la guadaña para cercenar los derechos consolidados de los propios trabajadores y de los jubilados. Curioso es ver al "progre" maldecir a los "moromieldas que vienen a quitarnos el curro y que nos están invadiendo con su cultura tercermundista y sus putos velos". Curioso es ver a a la flor y nata de la cultura y el arte plegarse a los mandatos del mercado (pobre Vincent, pobre Don Miguel) confundiendo derecho con propiedad y convirtiendo su obra en un bien más, acogido a las leyes de la oferta y la demanda, del valor añadido, de las economías de escala, de la competencia,... Curioso es ver al "sindicalista de clase" poner en barbecho sus principios ante suculentas ofertas de pingües ganancias ofrecidas desde la misma instancia que ayer el combatió por principios. Curioso es ver cómo confunde poder con capacidad mientras agita la bandera de la legitimidad basada en el "otros lo hicieron antes". Curioso es ver al lobo metido a cordero, a la hormiga despendolada mientras la cigarra contrata un Plan de Pensiones, al tibio con aires de chulo, al desaliñado metido a galán y al einstein a tonto del culo (gracias Don Joaquín).

Al menos antes todo estaba en su sitio, si veías a la Guardia Civil te meabas los pantalones y no salías con el "pin, pan, toma lacasitos" porque te metían dos hostias que te levantaban en peso. Tampoco se te ocurría invitar al gafotas cuatro ojos, capitán de los piojos, cuando te ibas a ligar a dos chatis porque terminaba dándoles pena y al final ligaba más que tú. Ni se te ocurría acusar de bulling (tampoco existía el palabro o era otro) al compañero de las manos como palas que, de vez en cuando, te soltaba unas collejas de mazapán que escuchabas la FM sin conexión. Hacías lo posible por ser su colega y evitar así la amenaza. Podía ser jugando al fútbol o invitándole a un bocata pero ese era el objetivo.

En fin, antes (no hace tanto) las reglas estaban más claras y la gente también. Ahora todo es muy curioso.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Tauromaquia

Vaya por delante que no me considero taurino ni nacionalista, ni tampoco todo lo contrario pero es que últimamente estoy leyendo muchas sandeces por la salida de pata de banco de prohibir las corridas de toros en Cataluña. Yo, sinceramente, no distingo un Vitorino de murlaco pero si soy capaz de distinguir un argumento falaz o ad hominem, como se prefiera.


Hablar de abolición de todo lo español cuando se prohiben los toros en Cataluña y hacerlo por parte de quien ve el fantasma del desmembramiento nacional en todo lo que contravenga sus tesis es un argumento de este tipo. Argumentar el sufrimiento animal para conseguir la abolición de las corridas de toros es otro argumento de ese pelo. Y paso a explicar ambos.


En el primer caso, cuando en las Islas Canarias (España, hasta que no se demestre lo contrario) se prohibieron las corridas (de toros) allá por los noventa, nadie de los adalides de la integridad territorial habló entonces de antiespañolismo, de ruptura de las tradiciones patrias, de nacionalismos antinacionales, etc. Se limitaron a acatar lo que dijo ese Parlamento y punto final. Total, son unas islas y están muy lejos. Por cierto, el impulsor de esa proposición de ley es hoy un diputado del PP, grupo se que ha rasgado las vestiduras con la medida antitaurina del Parlament.


En el segundo caso, es falaz y de paso hipócrita argumentar el sufrimiento animal de un toro mientras uno se almuerza un par de huevos con chorizo y se relame pensando en el foi-gras que tiene preparado para la cena de celebración por haber conseguido la abolición de las corridas en Cataluña. Los huevos los han puesto gallinas sometidas a una serie de procedimientos altamente estresantes para multiplicar sus puestas. El cerdo (el de los chorizos) esta forrado de químicas que aceleran el crecimiento y el engorde del animal. En el caso del foi-gras, los gabachos hacen que las ocas deglutan una cantidad ingente de maíz para hacer crecer su hígado hasta en tres veces su tamaño natural (el hígado normal de una oca pesa cerca de 800 gr., un peso adecuado de ese hígado para hacer foi ronda los 2'5 kilos). Por no hablar del tiro al pichón, de las matanzas que todavía se hacen en los pueblos, de las jornadas de caza programada a las que acuden ministros y jueces, del estrés de las peceras, de los perros abandonados, etc, etc.

Si el argumento descansa en lo bárbaro del espectáculo, entonces habrá que preguntarse por la pesca de las ballenas, por la sangre en ebullición de las almadrabas, por la caza de las crías de foca o la aniquilación de los calderones en Dinamarca. Por no hablar de espectáculos tan lejanos de toda humanidad como Gran Hermano, la Isla de los Famosos, la Pregunta de tu Vida, Granjero busca Esposa y otras lindezas de la comunicación de masas.

Yo no voy a los toros porque no me gustan pero no entiendo que haya que estigmatizar la fiesta por la supuesta barbarie que supone o por el sufrimiento de los animales en la plaza dado que, abolida las corridas, el toro de lidia tiene las horas contadas en aras de una superproducción de esperma o carne o pienso para otros animales. Al menos el toro de lidia, antes de morir en la plaza cara a cara con su matador, ha pasado sus mejores años en la dehesa libremente. Algo que no pueden decir para sí las gallinas ponedoras ni las vacas lecheras.

martes, 20 de julio de 2010

Infidelitas

Hay veces que las personas somos capaces de conocer el engaño con sólo olerlo, con sólo intuirlo, con la mera y simple sospecha. Es el agrio olor del perfume del desengaño. Suele empezar el tufillo cuando se niega, se reniega y se vuelve a negar algo o también, en caso contrario, cuando se afirma y se reafirma una sentencia.


Esto que parece ser propiedad exclusiva del ámbito de las infidelidades matrimoniales o de pareja, sucede muy a menudo en política y no es una perversión menor que en el primero de los casos pues lo que se pervierte es una relación de confianza colectiva: la de los representantes del pueblo con el mismo pueblo. Así que es mayor que la infidelitas inter pares pues atañe a más gente y, por tanto, a un compromiso mayor.


Lo peor de todo es que una vez pillado en renuncio el adúltero o la adúltera comienzan los reproches mutuos que es una forma de despejar balones fuera. "Si me atendieses como me merezco..." "Si me hubieras prestado más atención...""Si me hubieras hecho..." Este es también el caso de la política pero como no se puede morder la mano que te da de comer (el pueblo), pues se muerde al perro (perdón) que hay al lado (otro partido político).


Ese es el caso del denostado Pacto Antitransfuguismo firmado entre PP y PSOE. Tantas veces ha sido pervertido que no tiene sentido ni mencionarlo ya. Pero lo mencionan cuando se trata de echar balones fuera y culpar del desengaño al otro justificando así la infidelidad cometida.


En este punto hay que decir que si hay un Pacto Antitrnsfuguismo es porque existe el transfuguismo. Es de perogrullo. Lo que me lleva a preguntarme cómo puede existir el transfuguismo cuando la democracia es, por definición, el gobierno del pueblo. Es decir, como pueden existir tránsfugas que pasan de un partido a otro o que abandonan un partido cuando el pueblo lo ha elegido precisamente dentro de un partido. Para esto no hace falta un pacto sino legislación pura y dura.


Otra cosa, me temo, es que lo que nos venden como democracia sólo aparenta serlo dejando el verdadero poder en manos de los profesionales del escaño. Así, no es verdad que seamos "nosotros", como pueblo elector, quien determina el signo de un gobierno porque, de mediar los acuerdos necesarios, esto se subvierte y punto pelota.


Pero lo más grave no es esto, que ya lo es suficiente, sino que, para quedar bien, como en Benidorm, se apela al propio pacto para "sacar" de las listas del partido a los tránsfugas y quedar como fieles observantes del ínclito pacto (primera bofetada para el partido de la oposición) y luego se da cabida de nuevo a los tránsfugas diciendo que los primeros en romper el pacto han sido los otros (segunda bofetada a la oposición).

Pero a mi, que digiero muy mal las ruedas de molino me resulta chocante que unos y otros se vean legitimados para romper un pacto que venía a reestablecer la verdadera esencia democrática que, curiosamente, no está amparada por la ley en un país llamado democrático a bombo y platillo. Ambos partidos se ven con la autoridad moral para echar las culpas al otro de que, al final, en cualquier pueblo o ciudad o provincia o comunidad, pueda gobernar el partido que no fue elegido para hacerlo. Y a esto le llaman democracia. Bueno, son los mismos que llaman al Estado español "monarquía parlamentaria", los mismos que, como el más adulador de los adúlteros nos traen flores cuando quieren cubrir con su aroma el perfume del desengaño.

miércoles, 30 de junio de 2010

El burka, la modelo y Brad Pitt

En esta vida todos, todos, somos un poco hipócritas. Se salvan cuatro que no parecen de este mundo y que si yo creyese diría que se han ganado el Cielo a pulso. El resto somos hipócritas, en mayor o menor grado pero hipócritas. Quizá porque en el entorno que vivimos (los que vivimos en este entorno, claro) no se puede hacer mucho más o sí pero haciendo renuncias completas como los cuatro de los que hablaba antes. Y partiendo de la base que todos somos hipócritas, como también somos instintivos en muchos casos, lo que deberíamos hacer es aceptarlo como medio para mitigarlo en todo lo posible, como con los instintos primarios.


En todo caso, lo que no podemos permitir es hacer de la hipocresía bandera y legislar tomando como base premisas hipócritas. Pero es lo que se suele hacer y además más a menudo de lo que parece. Por ejemplo, el Senado ha sacado adelante la prohibición del uso del burka y el niqab en espacios públicos o de pública concurrencia. Las tesis de esta prohibición han sido el respeto y protección de la dignidad de la mujer así como cuestiones de seguridad basadas en el reconocimiento de las personas en espacios públicos. Parece que no hay nada que objetar a estas tesis y, por consiguiente, a la prohibición del uso de estas prendas.


Y así sería si nos quedáramos ahí y no fuéramos más al meollo de la cuestión. Primero, el uso del niqab y el burka es absolutamente minoritario en España. Yo todavía no he visto ni uno, ni siquiera por televisión, aparte de los que sacan intencionalmente. No quiero decir con esto que por minoritario no sea objeto de legislación sino que habrá, como en todo, que priorizar. En este sentido, mientras en España los sueldos no están totalmente equiparados entre hombres y mujeres, se tiene que establecer una ley de paridad que artificia lo que debería ser natural y viene a demostrar la desigualdad existente, mientras siguen existiendo vergonzantes casos de violencia de género, a pesar de haberse creado un Ministerio ad hoc para luchar contra ella porque España sigue siendo un país machista pese a quien pese y mientras las madres con niños pequeños o con intención de tenerlos tengan que acudir al trabajo con el número de su abogado en el bolsillo, no me hablen de dignidad. Claro que es indigno que una persona (mujer en este caso) se vea obligada por cualquier motivo a tapar su rostro pero también lo es que a otra con todo su rostro al descubierto le escupan a la cara que su sueldo es un 25% menor que el del hombre que tiene enfrente de su mesa haciendo exactamente lo mismo que ella o que en una entrevista de trabajo contraten al candidato masculino porque a la mujer se le empieza a notar la tripita. Eso también es indigno. Y además cotidiano.

Otra cosa más sobre la dignidad. Dando por sentado que el uso del burka y el niqab es indigno y degradante para la mujer ¿hay alguien que piense que la imagen de la mujer como icono sexual no lo es sino que, al contrario, la dignifica y respeta absolutamente? ¿Van a legislar sobre esta "indignidad"? No creo porque es una "indignidad" occidental, propia de nuestra cultura, grabada a fuego en nuestra conciencia social y nosotros sólo nos indignamos contra las "indignidades" de otras culturas.



En cuanto a la otra tesis que avalaba la prohibición del burka y del niqab, es decir, la de la seguridad, esto puede dar pie a legislar contra el uso de gorras, gafas de sol, barbas, bigotes, perillas, tintes de pelo y peinados y, en definitiva, contra las mil y una formas que en occidente tenemos de cambiar nuestro "look" y, por lo tanto, dificultar nuestro reconocimiento. Yo me pregunto ¿genera más inseguridad al funcionario de un registro que entre una mujer con burka a la que no puede reconocer o un tipo con barba poblada, gafas oscuras y gorra de beisbol al que tampoco ouede reconocer más allá de las orejas? Y en la calle ¿qué da más miedo? Supongo que la mujer del burka pero por otras razones que no son las del reconocimiento de sus facciones sino por una simbología que hace que nuestro cerebro relaciones gafas oscuras, perilla y gorra de beisbol con algún actor o cantante de vacaciones y a la mujer del burka con una muyaidin kamikaze con explosivo adosado a la cintura. Cosas, ambas, grabadas a fuego en nuestras conciencias por la industria mediática occidental y lo peor de todo, grabadas también en la conciencia del legislador.


Así que, claro que estoy de acuerdo en que se prohiba cualquier trato denigrante contra las personas (contra las mujeres, en este caso) pero que no me tomen por tonto que yo también sé qué es la hipocresía. No me la disfracen.

lunes, 28 de junio de 2010

El G-20

La prueba del nueve de la incapacidad de la clase política y de la lacra que suponen para el grueso de la población mundial es que, celebrada ya la cumbre del G-20 en Toronto, con todas sus alfombras rojas, sus cenas de gala, sus fotos oficiales, sus discursos huecos, etc., el comunicado oficial admite sin rubor que para el 2016, la deuda pública de los países que componen el G-20 habrá alcanzado el 117%, frente al 80% del año 2007.



Este chandrío económico lo haces tú en tu casa y te embargan hasta los empastes pero los países, hombre, son otra cosa. Soportan deuda a dos carrillos. Aunque bien pensado, esto funciona más o menos así: el mercado se libera para que las empresas compitan entre ellas. Nada que reprochar si todas jugasen en la misma división y con el mismo presupuesto. El problema es que esto no es así y la competencia que Manu el de la tienda le puede hacer al Carrefour del centro comercial es la misma competencia que puede hacerle el FC Tropezón, de Tanos (Cantabria), de Tercera División al Barça de Messi.



Así pues, Manu le vende el pan y poco más a las cuatro abuelitas del barrio y el Carrefour del centro comercial les vende alimentos, productos de limpieza, estética, electrodomésticos, un crucero por el Egeo y una bifocales a los del barrio y a los de los barrios aledaños estimándose en diez manzanas la zona de influencia hasta el próximo Carrefour (en esto si cuidan la competencia entre ellos). Resultado: Manu chapa la tienda agobiado por los impuestos, pagos a proveedores, el sueldo del currito que le ayuda en la tienda, la subida del IVA (que él no puede asumir como el Carrefour porque su margen comercial ya es para llorar), el préstamo de la cámara frigorífica que le obligó a instalar Sanidad, etc. Mientras el Carrefour concentra la mayoría del volumen de consumo mediante la sacrosanta "competencia" que le hace a Manu, a la tienda de electrodomésticos donde llevábamos siempre el tostador para que lo repararan, a la de la lencería (que también ha cerrado como Manu) y hasta a Paco, el corredor de seguros (ahora en el Carrefour mientras te cortan los filetes te hacen un seguro de decesos que puedes pasar por la caja rápida).



Así funciona todo mientras la gente puede pagarse esos carros repletos como de vacaciones de marroquíes. Pero cuando las cosas pintan bastos y Encarna va al Carrefour pero compra lo justo, sus patatas y el Colón que está de oferta, el ratio de beneficios de la superficie comercial se viene abajo, empieza a despedir al personal con menor antigüedad, luego a los de mayor antigüedad con despidos objetivos (que no lo son tanto) y 20 días de indemnización por año y termina haciendo un ERE y posteriormente suspensión de pagos que es como decir "hasta aquí hemos llegado. Yo recojo mis bártulos y ahí os quedais".



La gente afectada por el ERE empieza a incumplir, contra su voluntad, sus obligaciones hipotecarias y de crédito, de esos créditos que la entidad bancaria le ofreció en ese compadreo existente hace unos años en los que los bancos y cajas te prestaban antes y de mejor humor que tu hermano. Hasta te animaban a contraer un crédito con ellos. Pero ahora, sin trabajo, con un desempleo escaso porque en muchos casos la empresa pagaba un buen pellizco de la nómina en B o en negro, con bienes muebles e inmuebles que o bien han perdido claramente su valor o se han devaluado por debajo del precio de compra, Juan, Alfredo y Pedro se toman un carajillo mientras se cagan en la puta suerte que les ha tocado vivir y piensan cómo van a hacer para mantener la casa. Kike no pudo ya y el banco le embargó la casa donde vivía. Ahora vive en el garaje de los suegros. Mientras, los bancos y cajas se han convertido en agentes inmobiliarios y en receptores de deuda externa que no analizaron como deberían haber hecho.

Resultado: Kike se queda sin casa y la vida se le pone muy empinada. Se le ha acabado ya el subsidio y de vez en cuando hecha unas horas como extra en un hotel, pocas porque cada vez le llaman menos. El banco o la caja, pide un "rescate" al gobierno que le suelta una morterada de millones para que "sanee" sus cuentas, esas mismas cuentas que deberían haber hecho en su momento y no hicieron. Sin embargo, misteriosamente, el dinero público no ayuda a que Kike recupere su casa y el banco o caja pacte con él unas condiciones de pago que puedan servir a ambos. Ni tampoco ayuda ese dinero público a fomentar la creación de empleo por la vía de la reactivación del crédito a las empresas. Ni siquiera se emplea como un fondo de garantía al desempleo que se reparta de acuerdo con las necesidades reales de cada uno. No, ese dinero (¡público!) se destina a tapar la monumental cagada de unos banqueros que deberían haber hecho bien su trabajo antes de ayudar al gran catacrack.

Resultado: Kike, Juan, Alfredo y Pedro hablan de los octavos ante Portugal delante de un carajillo porque como se pongan serios se cortan las venas con la cucharilla. Los bancos hacen caja y el Gobierno dilapida parte de los ahorros de todos.



El Carrefour, la Nissan, Phillips, Mattel, Adidas, y otras empresas ven que España ya no es un chollo, que donde antes había línea de crédito a barra libre ahora hay más miedo que en las selvas de Vietnam, así que se deslocalizan y se las piran a Tenochtitlan donde montan una maquila clandestina que emplea a doscientas indígenas por dos euros al día con derecho a un vaso de agua a media mañana. Pero como Lupe dice que eso no es vida y nada sabe de la deslocalización de la empresa para la que al final trabaja (no sabe siquiera que trabaja para Nike) oye una conversación en una cantina que le levanta el ánimo. "Pues si wein, ahorita me llamó mi compadre y me dijo que trabaja en un mercado que se llama Carfur o algo así y que le va rebien, que gana casi mil euros por mes y que libra un día por semana..." Así que Lupe, sin pensárselo dos veces recoge todos sus ahorros y compra un billete para España.

Cuando llega el Carrefour hace meses que cerró con una suspensión de pagos y ella se ve sin papeles y sin futuro malviviendo en un apartamento de camas calientes mientras patea las calles buscando trabajo. Tentada ha estado de hacer caso a Marcia, una amiga argentina que le ha dicho que haciendo la calle "se gana buena plata", que lo peor son las dos primeras semanas, luego la conciencia se adormece. Al correr un día para coger el metro Lupe se cae por las escaleras y se rompe la clavícula y una pierna. Casi inconsciente piensa en su pueblo y en lo rebien que la pasaba con sus primas en las fiestas y en lo que daría por estar allí ahora.

Resultado: Lupe con el alma hecha jirones y el cuerpo partido en cuatro torzos añora su aldea con más dolor que el de la pierna. El Estado tiene que pagar la operación de Lupe, su convalecencia hospitalaria y su repatriación en virtud de la Ley de Extranjería.

Pero como somos candilejas y no queremos ir de tipos duros con otros países, en vez de cantarle las cuarenta al sátrapa de turno (mandándole a los marines si fuera necesario) que tiene acogotada a su población hasta el punto de que son capaces de dejar la tierra donde nacieron por tierra, mar o aire en busca de algo mejor, pues no hacemos nada y dejamos que se queden en el estrecho al volcar la patera o asfixiados en los bajos de un camión o congelados en la bodega de carga de un avión o ... Y los que consiguen llegar, en vez de El Dorado se encuentran El Morado, un país que apenas tiene para ir tirando con los suyos porque no han hecho bien sus deberes. Ahora, encima, tiramos de política social indiscriminada para que se vea bien lo que somos y seguimos fundiendo los ahorros. Hasta que nuestro depilfarro empieza a tocarles los huevos a nuestros hermanos mayores (Francia, Alemania, ...) que ven que van a tener que pagarnos las farras que nos hemos "pegao" y el despilfarro que hemos hecho y nos dicen "mira nano, yo no voy a andar pagándote las meteduras de pata que yo también estoy boquerón así que si no quieres que te de una colleja en 3D vas a hacer lo que te diga".

Resultado: Donde dije digo, digo Diego. Facazo a las políticas sociales y a recortar gastos de los sectores menos proclives a tirar de molotov y barricada, es decir, a los abuelos que no están para esos trotes los pobres y a los funcionarios que son capaces de ceder derechos económicos mientras no les toquen los sociales y los que se toman por arte de birli birloque, léase ir a las rebajas en el almuerzo, quedarse tres días en casa por un padrastro en el dedo, etc.

Así las cosas, el despilfarro y la falta de gestión responsable deja la deuda a punto de record Guiness, la deslocalización de las macroempresas, los EREs y concursos de acreedores de compañías que hasta antes de ayer iban viento en popa supuesta y misteriosamente o la falta de crédito a las pymes para que puedan aguantar al personal sin despedirlo, deja el Paro en cifras que estudiarán los visitantes de Alfa de Centauro en el 2306 y los currantes que aún quedan, porque aún quedan aunque parezca imposible, o están con el canguelo propio de quien ve las barbas de su vecino pelar o están amodorrados como un gato al sol mientras les roban el bocata delante de sus narices.

Pero no pasa nada, del G-20 saldrá el nuevo orden mundial (ya hablaron de refundar el capitalismo) con frases y decisiones tan estrictas y concisas como las de la última cumbre: reformas estructurales y disminución del déficit. ¡Sembraos estais!

miércoles, 16 de junio de 2010

No hay por dónde cogerlo

No hay por donde cogerlo. El PP se autoproclama el "partido de los trabajadores", el PS(?)O(?)E revienta su propia política socioeconómica a base de decretazos (como el de Zaplana, por cierto), Felipe González le dice a Zapatero que "gobernar es eso, tomar medidas duras cuando es necesario" (eso es más bien, saltarse a la torera los ideales por conservar el puesto), De la Vega tilda al PP de "partido marxista-leninista", los sindicatos convocan una huelga general para septiembre (¿por qué no para el 2025?), a cada jugador de la selección le priman con 100 millonacos (nuestros, claro) de las antiguas pelas si ganan el Mundial a pesar de que son multimillonarios y si gana suben su caché (y encima pierden contra los suizos). En fin, lo dicho, no hay por donde cogerlo. O sí pero no hay nadie capaz de salir de esa burbuja de realidad virtual en la que nos encontramos todos y darse de bruces con la realidad real de la verdadera ausencia de libertades, de lo inútil de nuestros votos, de la veleidad de la democracia, de lo básico que es al final el mercado y su economía, del atontonamiento a que nos someten los medios, de la lucha de clases que no termina nunca, de lo cerca que estamos del desastre, de cómo contribuimos a hacer pervivir el sistema con este continuo trabajo-consumo-trabajo, de como nos amagan la realidad real con artificios y cortinas de humo.

¿Será que en este caleidoscopio a través del que miramos ya no podemos fijarnos en nada absortos como estamos por el cambio cromático continuo?¿Será que adocenados y adormecidos nos dejamos envolver por la manta cálida de la ignorancia consciente? No hay por dónde cogerlo

viernes, 7 de mayo de 2010

Tempus fugit

Antes, mucho antes de esta archiconocida crisis económica y financiera mundial, ya existía otra crisis: la crisis creativa. Quizá ambas crisis tengan orígenes similares basados en esta incapacidad actual nuestra para tomarnos el tiempo necesario entre la idea y su ejecución. Hoy se soslayan, cuando no se omiten directamente, las fases posteriores a la aparición de la idea, es decir, la maduración, la reflexión, las pruebas, los borradores, los prolegómenos, las consultas, en definitiva, todo cuanto tiene de perfectible la idea en sí hasta llegar a una ejecución digna de la misma, quizá carente de talento, de duende, de arte, pero digna.



Estas "prisas por el éxito", esta necesidad de reconocimiento inmediato son perfectamente constatables a través de las artes, la ciencia, la política y, en general, en toda la actividad humana de hoy en día. Concursos de popularidad, mal llamados de talentos (el talento se posee pero hay que cultivarlo adecuadamente, como Mozart o Picasso), injerencias profesionales que evitan la formación necesaria para su ejercicio, mociones de censura que amagan la representatividad al sufragio, burbujas económicas que buscan rentas astronómicas inmediatas y todo un largo etcétera que no hace sino constatar la ausencia de la más básica de las premisas filosóficas: la reflexion y el silencio previos al conocimiento.

Así, incluso se aplaude como un logro fantástico y digno de encomio la rapidez y la precocidad en alcanzar determinadas metas que en otros tiempos hubieran llevado varios años al postulante. Tal es la necesidad de acelerar los trámites que incluso llegan al Senado (del latin senatus, anciano) políticos treintañeros, o se jalean como verdaderos logros artísticos engendros culturales de dudoso gusto. Este último caso se demuestra en el éxito desmesurado que han tenido dos películas de Serie Z en EE.UU. Una de ellas es "The room" una cinta que han llegado a calificar como "la pero película de culto de todos los tiempos". La otra, titulada "Birdemic: shock and terror", pretende ser un homenaje a "Los pájaros" de Hitchcock que habrá hecho removerse al maestro en su tumba.

El caso es que ambas películas se han convertido, de la noche a la mañana, en todo un éxito de masas al mismo nivel que otras producciones de Hollywood. Aunque, por cierto, estas últimas adolecen de la misma carencia de originalidad, maestría y talento aunque, eso sí, cuentan con toda la ayuda económica de una industria hecha a la medida de los "productos predigeridos" que nos permiten a todos evitar la cansina masticación (léase reflexión) que lleva a un conocimiento firme de las cosas. Tempus fugit así que carpe diem.