martes, 21 de diciembre de 2010

Cinismo

Que el político es una rara avis con tendencia a hacer justo lo contrario de lo que dice es algo que estos días, aunque lo sospechábamos, nos ha enseñado wikileaks. Que además esta nueva casta no suele predicar con el ejemplo también es algo harto comprobado. Pero el nivel de cinismo al que son capaces de llegar es a lo que no consigo acostumbrarme por mucho que me lo demuestren a diario.

Los cargos políticos de la Diputación de Alicante salieron a los medios en junio de 2010 diciendo que, en solidaridad con los recortes salariales decretados para los funcionarios, ellos se iban a bajar su sueldo en un 10%. Muchos se quedaron boquiabiertos ante tal muestra de empatía y se rindieron aún más a sus encantos que ya eran muchos. Cantando todos el "que buenos son los padres escolapios...", los cortesanos se decían a sí mismos que, en el fondo, los políticos sí velan por nosotros, sí nos representan y prueba de ello es que, sin afectarles el decreto de recortes ellos se han bajado su sueldo. Sin embargo, ajajá, había gato encerrado. Según ABC, los políticos de la Dipu, antes de hacerse ese recorte hicieron otra cosa aunque más de tapadillo. Descongelaron sus sueldos que estaban congelados por acuerdo desde 2008. Esta descongelación hizo crecer automaticamente sus retribuciones y después, y sólo después, anunciaron su rebaja del 10%. Además, al dejar sin efecto la congelación de sus salarios ya tienen carta blanca para subírselo cuando y como quieran. ¿Empatía?¿Solidaridad?¿Recortes? Más bien otro corte de mangas a los ciudadanos. Y van unos cuantos.

Y es que el cinismo es en política lo mismo que las raquetas en el tenis. Si no tienes no puedes practicarlo. Así, amparados en este cinismo consustancial se debate en el Congreso una Reforma de las pensiones que, entre otras muchas cosas, pretende el aumento de los años de cotización necesarios para poder recibir la pensión y el aumento de la edad de jubilación. Ahora, antes de la aprobación de esta reforma, un trabajador o trabajadora tiene que cotizar un mínimo de 15 años para tener derecho a una pensión que es, en este caso, el 50% de su base de cotización. Para cobrar el 100% de esa base es necesario haber cotizado durante 35 años y haber cumplido los 65. Estos son los valores que quieren aumentar: mayor número de años de cotización y aumento de la edad legal de jubilación. Sin embargo Sus Señorías (señoritingos, más bien) resulta que sólo necesitan 7 años de cotización en su régimen de diputados y senadores para llegar al 80% de su base de cotización y 12 años para tener una pensión del 100%. Es decir, que un albañil o una dependienta del Carrefour tienen que pringar en sus curros miserables durante tres veces más años que un diputado que la mayor parte de su vida laboral sigue órdenes de partido y se dedica a pulsar el botón adecuado en las votaciones y eso cuando va y no está haciéndose un cafelito en el bareto del Congreso.

Para nosotros está el Pacto de Toledo para ellos el de las Caimán.

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