En esta vida todos, todos, somos un poco hipócritas. Se salvan cuatro que no parecen de este mundo y que si yo creyese diría que se han ganado el Cielo a pulso. El resto somos hipócritas, en mayor o menor grado pero hipócritas. Quizá porque en el entorno que vivimos (los que vivimos en este entorno, claro) no se puede hacer mucho más o sí pero haciendo renuncias completas como los cuatro de los que hablaba antes. Y partiendo de la base que todos somos hipócritas, como también somos instintivos en muchos casos, lo que deberíamos hacer es aceptarlo como medio para mitigarlo en todo lo posible, como con los instintos primarios.En todo caso, lo que no podemos permitir es hacer de la hipocresía bandera y legislar tomando como base premisas hipócritas. Pero es lo que se suele hacer y además más a menudo de lo que parece. Por ejemplo, el Senado ha sacado adelante la prohibición del uso del burka y el niqab en espacios públicos o de pública concurrencia. Las tesis de esta prohibición han sido el respeto y protección de la dignidad de la mujer así como cuestiones de seguridad basadas en el reconocimiento de las personas en espacios públicos. Parece que no hay nada que objetar a estas tesis y, por consiguiente, a la prohibición del uso de estas prendas.
Y así sería si nos quedáramos ahí y no fuéramos más al meollo de la cuestión. Primero, el uso del niqab y el burka es absolutamente minoritario en España. Yo todavía no he visto ni uno, ni siquiera por televisión, aparte de los que sacan intencionalmente. No quiero decir con esto que por minoritario no sea objeto de legislación sino que habrá, como en todo, que priorizar. En este sentido, mientras en España los sueldos no están totalmente equiparados entre hombres y mujeres, se tiene que establecer una ley de paridad que artificia lo que debería ser natural y viene a demostrar la desigualdad existente, mientras siguen existiendo vergonzantes casos de violencia de género, a pesar de haberse creado un Ministerio ad hoc para luchar contra ella porque España sigue siendo un país machista pese a quien pese y mientras las madres con niños pequeños o con intención de tenerlos tengan que acudir al trabajo con el número de su abogado en el bolsillo, no me hablen de dignidad. Claro que es indigno que una persona (mujer en este caso) se vea obligada por cualquier motivo a tapar su rostro pero también lo es que a otra con todo su rostro al descubierto le escupan a la cara que su sueldo es un 25% menor que el del hombre que tiene enfrente de su mesa haciendo exactamente lo mismo que ella o que en una entrevista de trabajo contraten al candidato masculino porque a la mujer se le empieza a notar la tripita. Eso también es indigno. Y además cotidiano.
Otra cosa más sobre la dignidad. Dando por sentado que el uso del burka y el niqab es indigno y degradante para la mujer ¿hay alguien que piense que la imagen de la mujer como icono sexual no lo es sino que, al contrario, la dignifica y respeta absolutamente? ¿Van a legislar sobre esta "indignidad"? No creo porque es una "indignidad" occidental, propia de nuestra cultura, grabada a fuego en nuestra conciencia social y nosotros sólo nos indignamos contra las "indignidades" de otras culturas.En cuanto a la otra tesis que avalaba la prohibición del burka y del niqab, es decir, la de la seguridad, esto puede dar pie a legislar contra el uso de gorras, gafas de sol, barbas, bigotes,
perillas, tintes de pelo y peinados y, en definitiva, contra las mil y una formas que en occidente tenemos de cambiar nuestro "look" y, por lo tanto, dificultar nuestro reconocimiento. Yo me pregunto ¿genera más inseguridad al funcionario de un registro que entre una mujer con burka a la que no puede reconocer o un tipo con barba poblada, gafas oscuras y gorra de beisbol al que tampoco ouede reconocer más allá de las orejas? Y en la calle ¿qué da más miedo? Supongo que la mujer del burka pero por otras razones que no son las del reconocimiento de sus facciones sino por una simbología que hace que nuestro cerebro relaciones gafas oscuras, perilla y gorra de beisbol con algún actor o cantante de vacaciones y a la mujer del burka con una muyaidin kamikaze con explosivo adosado a la cintura. Cosas, ambas, grabadas a fuego en nuestras conciencias por la industria mediática occidental y lo peor de todo, grabadas también en la conciencia del legislador.
perillas, tintes de pelo y peinados y, en definitiva, contra las mil y una formas que en occidente tenemos de cambiar nuestro "look" y, por lo tanto, dificultar nuestro reconocimiento. Yo me pregunto ¿genera más inseguridad al funcionario de un registro que entre una mujer con burka a la que no puede reconocer o un tipo con barba poblada, gafas oscuras y gorra de beisbol al que tampoco ouede reconocer más allá de las orejas? Y en la calle ¿qué da más miedo? Supongo que la mujer del burka pero por otras razones que no son las del reconocimiento de sus facciones sino por una simbología que hace que nuestro cerebro relaciones gafas oscuras, perilla y gorra de beisbol con algún actor o cantante de vacaciones y a la mujer del burka con una muyaidin kamikaze con explosivo adosado a la cintura. Cosas, ambas, grabadas a fuego en nuestras conciencias por la industria mediática occidental y lo peor de todo, grabadas también en la conciencia del legislador.Así que, claro que estoy de acuerdo en que se prohiba cualquier trato denigrante contra las personas (contra las mujeres, en este caso) pero que no me tomen por tonto que yo también sé qué es la hipocresía. No me la disfracen.
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