miércoles, 4 de agosto de 2010

Tauromaquia

Vaya por delante que no me considero taurino ni nacionalista, ni tampoco todo lo contrario pero es que últimamente estoy leyendo muchas sandeces por la salida de pata de banco de prohibir las corridas de toros en Cataluña. Yo, sinceramente, no distingo un Vitorino de murlaco pero si soy capaz de distinguir un argumento falaz o ad hominem, como se prefiera.


Hablar de abolición de todo lo español cuando se prohiben los toros en Cataluña y hacerlo por parte de quien ve el fantasma del desmembramiento nacional en todo lo que contravenga sus tesis es un argumento de este tipo. Argumentar el sufrimiento animal para conseguir la abolición de las corridas de toros es otro argumento de ese pelo. Y paso a explicar ambos.


En el primer caso, cuando en las Islas Canarias (España, hasta que no se demestre lo contrario) se prohibieron las corridas (de toros) allá por los noventa, nadie de los adalides de la integridad territorial habló entonces de antiespañolismo, de ruptura de las tradiciones patrias, de nacionalismos antinacionales, etc. Se limitaron a acatar lo que dijo ese Parlamento y punto final. Total, son unas islas y están muy lejos. Por cierto, el impulsor de esa proposición de ley es hoy un diputado del PP, grupo se que ha rasgado las vestiduras con la medida antitaurina del Parlament.


En el segundo caso, es falaz y de paso hipócrita argumentar el sufrimiento animal de un toro mientras uno se almuerza un par de huevos con chorizo y se relame pensando en el foi-gras que tiene preparado para la cena de celebración por haber conseguido la abolición de las corridas en Cataluña. Los huevos los han puesto gallinas sometidas a una serie de procedimientos altamente estresantes para multiplicar sus puestas. El cerdo (el de los chorizos) esta forrado de químicas que aceleran el crecimiento y el engorde del animal. En el caso del foi-gras, los gabachos hacen que las ocas deglutan una cantidad ingente de maíz para hacer crecer su hígado hasta en tres veces su tamaño natural (el hígado normal de una oca pesa cerca de 800 gr., un peso adecuado de ese hígado para hacer foi ronda los 2'5 kilos). Por no hablar del tiro al pichón, de las matanzas que todavía se hacen en los pueblos, de las jornadas de caza programada a las que acuden ministros y jueces, del estrés de las peceras, de los perros abandonados, etc, etc.

Si el argumento descansa en lo bárbaro del espectáculo, entonces habrá que preguntarse por la pesca de las ballenas, por la sangre en ebullición de las almadrabas, por la caza de las crías de foca o la aniquilación de los calderones en Dinamarca. Por no hablar de espectáculos tan lejanos de toda humanidad como Gran Hermano, la Isla de los Famosos, la Pregunta de tu Vida, Granjero busca Esposa y otras lindezas de la comunicación de masas.

Yo no voy a los toros porque no me gustan pero no entiendo que haya que estigmatizar la fiesta por la supuesta barbarie que supone o por el sufrimiento de los animales en la plaza dado que, abolida las corridas, el toro de lidia tiene las horas contadas en aras de una superproducción de esperma o carne o pienso para otros animales. Al menos el toro de lidia, antes de morir en la plaza cara a cara con su matador, ha pasado sus mejores años en la dehesa libremente. Algo que no pueden decir para sí las gallinas ponedoras ni las vacas lecheras.

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