Una de las múltiples formas que la prensa tiene de "vender" opinión disfrazada de información es la de ofrecer un titular lo suficientemente significativo como para suponer que no es necesario leer el contenido del artículo para llegar al conocimiento del hecho. Como mucho, el titular va seguido de una entradilla que "aclara" todo mucho más.
Por ejemplo, con el siguiente titular "Hablar con Moore cuesta 2.000 euros" (El País 07/09/2009) cualquiera puede llegara a la conclusión de que para entrevistar al director americano hay que apoquinar dos mil eurazos de vellón como norma general pero también se infieren otras informaciones que están latentes en el titular. Así parece que los dos mil euros son un abuso, o que el Sr Moore es un hipócrita redomado al hacer justo lo mismo que denuncia, o que se le ha subido la fama al membrillo después de lo de Farenheit 9/11. En fin, a poco que se analice el titular se podrá inferir un montón de cosas pero no se podrá decir de ninguna forma que es neutro, como debería de ser, sino tendencioso.
La entradilla del artículo ahonda más, si cabe, en el sesgo que se quiere dar al artículo. Así, la entradilla reza "El documentalista presenta 'Capitalism: a love story', un alegato contra los excesos del capitalismo, mientras sus agentes piden dinero por entrevistarle". Al leerlo de corrido, sin que medie el sosiego necesario para captar el metamensaje, uno piensa de inmediato "será hipócrita el tío ese. Pues no se mete con el capitalismo y luego se forra con las entrevistas". Y como todos tenemos el tiempo justo de leer los titulares para creernos informados pues cerramos el periódico o la web y nos quedamo con esa opinión instaurada: "El gordo Moore es un cabrón que se quiere forrar a costa de los bobalicones izquierdosos y antisistema".
Ahora bien, si uno sigue leyendo se da cuenta de que si bien parece cierto que existe esa, digamos, "tarifa", no es el cineasta quien la determina sino sus agentes que, como cualquier persona que se dedique a cualquier actividad con un cierto impacto público, son quienes gestionan entrevistas, citas, presentaciones y otros actos dejando tiempo a su representado para que haga lo que sabe (tocar música, pintar, escribir, rodar películas, etc.). En la entrevista en la que surgió esta noticia, el mismo Moore se sintió sorprendido e incluso algo incómodo por lo que le estaban contando los periodistas. "Pero, ¿tenéis pruebas de esto?", llegó a preguntar a los periodistas. Líneas más abajo, el mismo artículo señala que eso es práctica común entre los artistas y cineastas de todo el mundo. Cuestiones de agenda. Que los pagos los asumen "las distribuidoras cinematográficas de cada país que, en consecuencia, sólo convocan a los medios de comunicación más relevantes". Ese "en consecuencia" señala que para El País lo lógico es que las distribuidoras citen a los medios de los que van a sacar mayor rentabilidad para la distribución de su película, es decir, los que mejor crítica les van a hacer de ella, con las contraprestaciones que esto conlleve, claro.
Resumiendo, ni es Michael Moore quien establece la cantidad para cada entrevista (son sus agentes) ni es él quien selecciona los medios (es la distribuidora de su peli en cada país). Pues no parece que tenga mucho que ver con el titular. Además, tal como señala la entradilla, el nuevo documental de Moore critica "los excesos del capitalismo" no al Capitalismo per se pero esto no es noticia, lo otro sí y habría que preguntarse por qué.
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