miércoles, 27 de abril de 2011

Personas non gratas

La noticia hoy es que el Gobierno ha impugnado más de 200 listas de candidatura de la coalición Bildu. Bien, muy bien. Nadie debe utilizar la democracia con fines distintos a los de la propia democracia y ningún candidato debería serlo si ha transgredido las propias normas democráticas. Por tanto, perfecto. Que se investigue a los candidatos. El problema es el de siempre: el rasero con el que se mide.

Que se investigue a los candidatos de esa coalición por si alguno hubiera pertenecido a formaciones políticas declaradas ilegales o por si hubiera tenido vínculos con organizaciones declaradas terroristas no sólo es lógico sino deseable para garantizar una sana democracia y una clara intención de servir a todos, los voten o no. Pero lo que no parece tan puramente democrático es que mientras que se impugnan estas listas y se depuran de los elementos más perniciosos haya en otros partidos candidatos imputados por otros delitos y otros con sospechas más que razonables de haber incurrido en delito.

No se trata de comparar porque no hay comparación posible entre quienes quitan la vida de otros o quienes dan apoyo más o menos directo a los asesinos y quienes utilizan su cargo público para el lucro personal. Pero hablamos de democracia y en esto hasta el delito más nimio y más inocente debería tener consecuencias directas e inapelables sobre quien lo comete.

El terrorismo, concebido como las acciones dirigidas a sembrar el miedo entre los ciudadanos, debe ser perseguido hasta sus últimas consecuencias con el fin último de eliminarlo de raíz y permitir así que la gente pueda vivir en paz y libertad que es la ausencia total de miedo. Pero hay formas muy sutiles de sembrar miedo entre las personas y obligarlas a mantenerse en un estado de alerta permanente y, por tanto, sometidas a la pérdida de libertades personales. No es necesario recordar aquí la Patriot ACT americana para comprender esto.

Mientras abundan los casos de corrupción política, mientras se emplea el cargo público en beneficio propio, mientras existen una serie de privilegios por el mero hecho de pertenecer al número de los cargos públicos, mientras los Berlusconi, Fabra, Camps, Kissinger, Chavez, eurodiputados de clase business, diputados de pensión completa y demás extravíos democráticos campan a sus anchas sin que haya ni la más mínima intención de acabar con esto en beneficio de la democracia, existe un doble rasero que pretende hacernos creer que la democracia y sus límpidas reglas están a salvo porque se han impugnado unas listas con personas non gratas para la democracia. Y eso está muy bien pero no son las únicas personas que le sobran y estorban a la democracia. Hay muchas más personas non gratas.

Y es que, como decía no recuerdo quién, en política como en matemáticas, lo que no es correcto está mal.

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